Es común que en el hogar pongamos mucha atención en la distribución y ambientación de cada uno de los espacios pero a veces desestimamos lo importante que es decorar la habitación de los niños.

Este puede ser un gran error porque son ellos quienes disfrutan más de su cuarto que puede ser no solo su lugar de trabajo o de juego, sino un auténtico refugio.

Es importante que los niños tengan suficiente espacio para desarrollar sus actividades con comodidad. La opción es integrar a la habitación muebles que puedan modificarse con el tiempo, lo ideal es que se adapten a la evolución y crecimiento de tus hijos.

La ambientación y la decoración de una recámara para niños se divide en dos edades: de recién nacidos hasta los cinco años y de cinco hasta los 14 años. En ambos casos, el punto de partida es el mismo, elegir el tema sobre el cual va a girar todo. Hay tantos temas como ideas se te puedan ocurrir.

Es importante excluir adornos que almacenen polvo con facilidad o resulten perjudiciales para los chicos. Puedes incorporar elementos decorativos a través de dibujos pintados o sencillas pegatinas en los muebles o en la pared.

El paso a paso

Lo primero es elegir y comprar un set completo con el tema elegido. Esto incluye las sábanas, el edredón, el teléfono, un cuadro o póster y la cenefa que divide las paredes en dos colores. También hay cenefas de madera sobre las que puedes pegar motivos autoadhesivos que  podrás cambiar cada vez que lo desees.

 

La tendencia actual son los murales. Hay algunos que cuentan toda una historia a lo largo de las cuatro paredes de la habitación, pero muchas veces este exceso de detalles puede resultar aburrido para un niño. No se recomiendan murales para recién nacidos, ya que sólo ven sombras y pueden sentirse agredidos.

El siguiente paso es escoger el color de la habitación. Cuando el pequeño no pueda decidir, trata de hacerlo tú de la mejor manera. Si tu hijo es más grande, no dejes de tomar en cuenta su opinión.

Después viene la iluminación. Se recomienda de dos tipos: una central y una de pared que es mucho más suave. La luz de pared se consigue con una lámpara de media luna cuya la luz se refleja en la pared. Si el niño está inquieto en la noche y enciendes la luz central puedes incomodarlo o despertarlo. En cambio, si tienes una luz tenue puedes utilizarla para acompañarlo mientras duerme.

No se recomiendan lámparas de mesa cuando los niños son menores de ocho años, ya que corren peligro al intentar enchufar o desenchufar el cable o al introducir los dedos en el contacto. Esto es normal porque son exploradores.

El mobiliario debe ser de acuerdo al tamaño del niño. Si le pones una mesa que no es para su estatura nunca se va a sentir cómodo. Por eso puedes comenzar con pequeñas mesitas. Para las cortinas se recomienda utilizar aquellas hechas de materiales que no atrapen mucho polvo.

Otra consideración importante es no instalar un televisor o computadora en la habitación. Además de que con esto propiciarás que el lugar de convivencia sea la sala o el comedor, tendrás oportunidad de vigilar constantemente sus actividades en el ciberespacio.

La música también es una parte importante en la ambientación y bienestar de un niño, por ello se recomienda tener un equipo de sonido en la habitación que puedas controlar a distancia. La música les ayuda a aprender, a estimular el desarrollo del lenguaje, a mejorar su sociabilidad y a relajarlos.